Entrevista con Carlos Tiscar
Feautured

En nuestras series mensuales de entrevistas con personas claves del diseño, estamos hablando con Carlos Tíscar, y que agradecemos la oportunidad y disponibilidad de esta entrevista.

Carlos Tíscar (1964), se graduó en la Escuela de Artes Aplicadas de Valencia (1982), en la especialidad de Diseño Industrial. Dos años después, se trasladó a Italia para estudiar en la Scuola Politécnica di Milano. Comenzó a dedicarse profesionalmente al diseño como miembro del grupo Factoría Diseño Industrial (1987), y posteriormente, como socio de la consultora Gesto Design Management (1991).

“Carlos Tíscar (1964), se graduó en la Escuela de Artes Aplicadas de Valencia (1982), en la especialidad de Diseño Industrial.”

Diseñador Industrial, Carlos Tíscar

Desde 1993 dirige su propio estudio. Actualmente realiza proyectos de mobiliario de hogar, instalaciones y oficina así como mobiliario urbano y objetos domésticos.

Espero que disfruten de la lectura de sus respuestas tanto como lo hice yo. Por favor no duden en dejar cualquier pregunta para Carlos Tíscar en los comentarios abajo del artículo.

Cuéntanos un poco más acerca de tu vida… ¿Cómo decidiste que querías ser diseñador?

De pequeño me fabricaba mis propios juguetes, con pinzas de la ropa, de aquellas de madera. Las separaba en dos piezas, les dibujaba ruedas y las convertía en coches de formula uno:

“Carlos Tíscar (1964), se graduó en la Escuela de Artes Aplicadas de Valencia (1982), en la especialidad de Diseño Industrial.”

De pequeño, Carlos Tíscar fabricaba sus propios juguetes, con pinzas de la ropa

Años más tarde empecé a dibujar coches inventados y mi sueño era ir a Italia donde estaban los grandes carroceros; Pininfarina, Bertone, etc.

A los trece años descubrí el diseño industrial de objetos, gracias a unos libros de la editorial GG, y decidí estudiar esa carrera en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos. Años después gané una beca Impiva para estudiar en Milán, en la Scuola Politécnica di Milano, con Bruno Munari y Attilio Marcolli, entre otros, como profesores.

¿Cuál es la parte más importante de tu actividad?

Intentar crear objetos que no solo respondan al encargo definido, sino que tengan una calidad de proyecto que me satisfaga como diseñador y que esto redunde en objetos honestos y útiles para el usuario.

¿Cómo definirías tu trabajo? ¿Reconoces algún estilo específico en él?

Mi trabajo es simple, seco, sin adornos, dentro de cánones clásicos. Es poco innovador pero, por el contrario, creo que resiste bien el paso del tiempo, algo muy ecológico, lo contrario del usar y tirar.

¿Cuál es tu proceso al diseñar y cómo logras materializar tus ideas?

Lo primero es analizar a fondo la cuestión, el brief del cliente, para saber bien lo que esperan de mi trabajo. Después hago una búsqueda sistemática y exhaustiva para conocer el estado del arte y la competencia actual para ese tipo de objeto en el mercado internacional. Una vez conocida la oferta, procedo a analizarla y a detectar posibles márgenes de mejora o diferenciación, y ahí empiezan a surgir posibilidades. También trabajo mucho con la utilización de referencias del pasado. Una vez elegido un camino, lo demás es optimizar las formas, los procesos de fabricación posibles, las proporciones, acabados etc. Miles de bocetos a mano, modelados en 3d, pequeñas maquetas, etc.

¿Crees que existen límites en el diseño?

Si, desde luego, vivimos rodeados de límites y limitaciones, lo primero que te encuentras son tus propios límites intelectuales, de ambición, de concepción. Yo reconozco esos límites y trato de sobrepasarlos para conseguir resultados notorios, pero no siempre es fácil. Luego están los límites del cliente; los mismos que he citado más los límites de inversión, los de sus máquinas y procesos, los de su red comercial, etc. ¡Todo son límites!

¿Cuál ha sido tu experiencia entre diseñar por ti mismo y diseñar para marcas internacionales?

Suelo alternar el diseñar sin encargo, elaborar proyectos basados en una investigación propia, con los encargos que me hacen. Con las marcas extranjeras con las que trabajo, se dan los dos casos, y la verdad es que no encuentro grandes diferencias, simplemente el punto de partida es distinto pero el proceso viene a ser igual.

¿Crees que existe una tendencia actual y claramente definida en el diseño industrial?

No, de hecho, hace tiempo que pienso que el diseño es ya como la música; está el rap, el jazz, el blues, el folk, la Opera… pero todo es música.

Algunas veces parece haber similitudes entre el arte y el diseño, y uno puede darse cuenta de que esto es una característica predominante en algunos de tus proyectos. ¿Qué opinión tienes al respecto?

Me interesa mucho el mundo del arte, en especial el de la escultura, que tiene mucho en común con el diseño. Descubro conceptos en algunos objetos que se dieron antes en el arte; por ejemplo, hay un recurso formal de vaciado, de forma cóncava en unas maletas de motocicleta, que reduce el volumen visualmente de manera notoria. Pues bien este recurso hace muchos años que lo descubrieron escultores como Oteiza, Noguchi, etc. En mi trabajo me influye naturalmente todo ese bagaje que voy adquiriendo, y que utilizo de manera más o menos consciente. Es una forma de admiración por la obra de tantos grandes artistas.

¿Cuál crees que es la labor principal del diseñador industrial en el mundo? ¿Qué te hace un diseñador de productos?

Procurar que los objetos disponibles en el mercado sean lo más honestos y justos posibles para el usuario (nunca hablo de consumidores). A diferencia muchos objetos banales y mal concebidos, el diseñador cuida de que el objeto tenga las mejores cualidades; comodidad, facilidad de manejo, calidad de acabado, etc.

Esto en lo que respecta al cometido convencional del oficio, pero también hay todo un espectro de actividad en la que el diseñador puede contribuir a la sociedad con su labor y generalmente no se cuenta con el como especialista. Hablo de la mejora del entorno urbano o de ámbitos muy especializados, donde el diseñador aun no es requerido, como hospitales o escuelas, por poner un ejemplo. Estoy convencido de que el diseñador, en un futuro, contribuirá notablemente a la mejora de muchos y distintos ámbitos.

¿Cuál de tus proyectos ha representado el mayor reto para ti en cuanto a su producción?

Posiblemente el rediseño integral que hice, junto a mis socios de Factoría Diseño Industrial, de la máquina exprimidora de naranjas para hostelería Zumex Z 100;

Un proyecto de gran complejidad que tardó unos años en materializarse, desde que entregamos la documentación, pero que finalmente fue un éxito, contribuyendo a la expansión internacional de nuestro cliente.

“Carlos Tíscar (1964), se graduó en la Escuela de Artes Aplicadas de Valencia (1982), en la especialidad de Diseño Industrial.”

Máquina exprimidora de naranjas para hostelería Zumex Z 100

¿Cuál es tu visión del futuro del diseño industrial? ¿A dónde crees que llevará?

Ya he comentado que para mi el diseño va a ser fundamental en su contribución a la sociedad del futuro, actuando en campos en los que ahora no es aplicado. El hecho de que en muchas otras disciplinas se esté hablando de design thinking es un síntoma claro.

¿Hay algún diseñador que te inspire o cuyo trabajo te guste?

Hay muchos diseñadores, sobre todo del pasado, que me han influido y de los que sigo aprendiendo. Gente como Ilmari Tapioovara, Hans Wegner o Ettore Sotssas, al que llegué a conocer personalmente. También muchos de los actuales me gustan; Knud Holscher, Sam Hecht, Naoto Fukasawa, Daniel Nebot, Martín de Azua, etc.…